lunes, 23 de marzo de 2015

Una especie de haiku #1

Un sabio borrachito caminaba por la vereda tambaleándose,
Estaba sucio y haraposo, su botella su enemiga más amada;

Era tan sabio, tan inteligente; no sabía ni quien era.

jueves, 1 de enero de 2015

Lo bello

Hablemos de algo bonito, a eso le gusta la gente
Les gusta lo bonito, lo agradable
Les gusta sentirse bien, les gusta lo bonito
Les gusta una buena comida, les gusta todo limpio,
Les gusta excitarse con un bello cuerpo, les gusta que su mirada sea estimulada
Les gusta una pintura de un paisaje hermoso, de verdes praderas
De hermosas aguas, de bellos cielos
De contrastes que estimulan la visión
Les gustan los cuerpos hermosos, bien tallados
Les gustan los animales grandes y majestuosos, imponentes y malvados.
A la gente le gusta lo precioso, lo sublime, lo soberbio
Les gusta un asesino de rizos rubios y ojos azules,
Les gusta que les soben los genitales, en un rincón apartado
Para que nadie observe,
A la gente le gusta la buena vida, le gusta tener esclavos
Les gusta sentirse respetados
A la gente le gusta pisar
Les gusta ser una imitación de un Jesús pervertido y enfermo
Que ayuda a la gente mientras alguien observe
Mientras en su cabeza les tiene lástimas a esas personas miserables.
A la gente le gusta comer hasta atragantarse, les gusta defecar en baños limpios,
Pero no pueden tolerar el olor a mierda emanado de sus propios cuerpos,
Les gusta la belleza, y no son capaces de ver en un espejo sus pútridas manos
Y sus espíritus destruidos.
No son capaces de ver sangre, sangre que fluye dentro de ellos mismos,
No son capaces de reconocer la maldad.
La ignorancia prima en sus reducidas mentes reptilianas,
Odian al negro que roba y mata, pero son tan estúpidos
Que no saben que los blancos, bellos blancos, mataban y violaban,
Son tan ciegos que no pueden ver su propia miseria
Su saco de dolor y muerte que cargan con ellos
A la gente le gusta lo bello, no lo verdadero,
Lo verdadero es bello, y no saben que lo repugnante es bello
Porque está ahí, porque es verdadero.

Que se inundan en su propia bestialidad, seres más patéticos que un gorila de zoológico
No reconocerían la maldad aunque les quemaran la espalda con un fierro,

A la gente le gusta lo bello, a la gente le gusta lo bueno.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Navidad tras bastidores

Esta navidad comparé muchos caramelos,
Muchos dulces y juguetes,
Para hacer de una pobre “alma” infeliz
Un poco menos desdichada,
Ya lo he planeado todo.

Primero robaré a esos niños mugrosos,
Y humillaré a sus padres por su condición,
Los mandaré lejos, y después de eso,
Esperaré un tiempo, para ir con una hermosa sonrisa
A entregarles mi amor y mi dicha,
Pero deberé procurar que alguien observe,
Que para que “Dios” lo noté primero debe mirar la gente.

¡Oh!, ¡cielos!, soy un alma tan noble, tan pura, tan bella;
De seguro tendré mi puestito en el cielo,
Me siento tan bien ayudando, no me importa que en otra época
Me causen repugnancia, debo ayudarles, porque ayudando mi ego se infla, ¡No debo dejar pasar esta oportunidad!,
Si me ego se encoge ayudaré a un pobre, me recordará que soy afortunado,
Afortunado de ser mejor que ellos, pero no debo gritarlo, pareceré tarado.

Y no puedo esperar a que llegue la cena navideña,
Ya lo tengo todo preparado, he trabajado muy duro todo el año
Para poder tener algo con que presumir, porque si no cuál es el objetivo
Si en esta hermosa época mi ego puede subir.

Quiero ver las sonrisas en el rostro, ya el resto del año será otro dolor,
Por ahora me preocuparé de sentirme bien, y gastar en todo lo que pueda,
Comprar los mejores aparatos, los mejores regalos, las mejores sonrisas,
Porque mi ego necesita crecer,
En esta navidad daré muchos abrazos llenos de amor,
Y el resto del año guardaré a todos esos canallas en un cajón,
Mentiré a mis hijos que Papa Noel existe, y que si se portan bien recibirán regalos,
Pobres y ridículos crédulos, creen que por portarse bien van a ser recompensados
Por un místico ser imaginario.


lunes, 24 de noviembre de 2014

Desnudo

Dos perros se desgarran en la calle,
Sus colmillos introducen la carne ajena y la sangre brota
Calientes los salvajes pierden poco a poco la energía,
Y un anciano de mal aspecto les echa un balde de agua fría
Para que se separen, sin embargo no funciona
Inefectivo es ver a dos almas chocando,
En un fuego común unidos por el espacio

El agua es mar y el mar es agua,
Y el cielo naranja observa el violento ataque
Y dos niñas coquetas ignoran ese pasaje,
Pero los perros no paran, continúan,
La sangre es más espesa, es más rabiosa,
Es un ente infinito que se pasea en las calles,
La materia choca sin previo aviso,
Y ese perro ya reventó el globo ocular de sí mismo.

Luchan desgarrados, con tripas desbordándose,
Luchan hastiados de la vida precipitándose
Y el anciano mira la escena con total impotencia,
Pero la cruz de la iglesia ni observa la imagen,
 El Cristo de la cruz se queda ahí, con una cara idiota agonizante,
Se queja y dice: A mí no me jodan, que ya morí por sus pecados,
Sucios bastardos y egoístas, adórenme, soy mejor que ustedes,
Porque estoy arriba, junto con los míos, con mis diablos aristócratas,
Con mis quema indios, con mis ladrones elegantes, que guardan su puestito en el cielo,
Por dar una piedra a mi iglesia, y matar a esos indios, que no son dignos de mí, de su gran Jesús,
El Jesús de los blancos y los bellos, no el Jesús de los pobres y los feos, ese no existe.

La sangre se espesa en el aire, se queda en pequeñas partículas
La pesada y sombría furia de vivir
Los ha dejado desconectados, golpeando por inercia,
El pedazo de carne sigue ahí, un niño de cara sucia lo observa,
Y quiere tomarlo, se acerca poco a poco
Hasta que los perros furiosos se dan cuenta
Lo invitan a su festín de sangre, el niño pierde sus piernas
Llorando con desesperación pide auxilio,
El anciano guarda su balde, y se queda observando,
Pero unas señoras chismosas la miran,
Entonces recoge el cadáver masacrado del niño.

Recibe un fuerte aplauso por tan bondadoso acto
Y crean una fundación del “Anciano más generoso del mundo”,
Las viejas quedan cotorreando sus falacias,
Le pintan un cuadro, le sacan un libro, diez mil piezas a su nombre,
Con un manco a su lado, ardido y dolido, es perfecto para la fotografía
De la nueva revista de las gordas, le construyen un monumento que crea dinero
Y así he construido mi casita de mentiras, creo que ese anciano es mejor que Jesús,
Porque se portó como una mierda en el momento adecuado,
Se fustigo al frente de todos, porque él, es un héroe.




jueves, 6 de noviembre de 2014

No necesito compasión

Y no puedo decir a vos no te importo lo nuestro
Sería una falta de sintaxis, eso no fue nuestro,
Fue mío, fue mi locura, fue mi delirio,
No fue una ilusión, desde el principio sabía que estaba perdido,
Perdido en un denso bosque, buscando una salida
La busco con desesperación, ya no quiero sentir esto.
 
Yo que iba como vagabundo, recogiendo hojas marchitas
Caminaba hasta la casa del cerro más alto, y te las entregaba;
Esperabas flores, y en eso fallaba
Las hojas marchitas me recuerdan la brevedad de mi vida,
Quería ser la hoja y tú el fruto que estuviera ahí, hasta que estas se secaran.
 
Yo que iba como ateo, todos los domingos a misa,
A mirar tu rostro, mientras el cura me enfermaba con sus palabras;
Yo que me vendí a la hipocresía, solo para sentirte un instante,
Y ahora estoy ahogándome en sentimientos;
Devorando la miseria.
 
Yo que por ti hubiera sido capaz de poner mis pies en hielo
Si eso te hacia bien;
Pero a ti solo te embargaba la culpa, que no es amor, sino compasión;
Yo no quiero tu compasión, que compasión no es querer,
Porque te puedes compadecer del lánguido borracho de la calle,
Te puedes compadecer del niño que vende chicles en la esquina,
Y eso, eso no es amor.
 
 Te podría dedicar mil letras, y a ti solo te llegará un sentimiento,
El sentimiento de sentirte especial, de sentirte querida, pero no querer,
Y yo no quiero compasión.
 
Siento un vacío intenso, al saber que te tuve un instante,
Y ya, eso fue todo;
¿Cómo no evité la derrota?,
¿Por qué abrí mi corazón a la media noche, sabiendo que nadie iba a estar afuera?,
Me quede ahí, congelándome;
No echemos culpas, que eso es de cobardes y mediocres,
Yo lo acepto, cargo esta cruz de quererte y no ser correspondido,
Porque yo mismo me arme el discurso demagogo,
Y luego yo  permití que me robaran.
 
A veces quisiera ser un gato, y buscarte solo cuando necesite comida,
Y brindarte un poco de cariño como agradecimiento,
Y luego marcharme, hasta que de nuevo necesite algo de ti;
Pero soy un perro de la calle, vagando en las aceras,
Lleno de hambre y melancolía,
Hasta que un extraño me ofrece un poco de sobras,
Y lo sigo, y lo quiero;
Y él me compartió su comida porque tuvo compasión, no amor;
No necesito tu compasión.
 
Buscaré en los basureros algo de comer;
U otras gentes extrañas me brindaran de sus sobras,
No necesito tu compasión;
Que no te confundas, compasión no es ningún tipo de amor digno de recordar.
 
La madre ama a su hijo, no lo compadece;
Los amigos se hacen felices el uno al otro, no se compadecen;
Cuando tus hermanos sufren sientes el dolor igual que ellos, no los compadeces,
No confundas ningún tipo de cariño con simple compasión.
 
No te compadezcas que me duela, y lo confundas con un profundo cariño;
No es cariño, es sensación de culpa, y yo, no necesito tu compasión,
Soy un perro vagabundo, he sobrevivido a gélidas noches de soledad;
Solo porque hoy no me das de comer, no moriré, ya encontraré algo por ahí.
 
Lo que más duele es haberlo tenido todo claro desde el principio,
Pero me deje llevar, ignore las advertencias, mi culpa;
Y como lo tengo claro, aquí te limpio el panorama;
Habrá alguien que te haga más feliz; ese alguien que será tu mundo;
Pero para el no será así; ¿Sabes cómo lo sé?
Porque cuando quieres con locura esto va a tu contra,
Más cuando ignoras y no deseas, todo sale a favor.
 
Así que ama con locura, y deja que te hieran, y siente lo intenso,
Siéntete más viva que nunca, y comprende lo que siento;
Estoy derrotado, pero no necesito tu compasión;
Solo es mi insano juicio, que me obliga a escribir.
 
Te escribo palabras tristes, porque hoy eso es lo que me inspiras,
Pero no te preocupes, cada ser que llega a tocar mi espíritu, tendrá unas palabras;
Fuiste mi realidad, ya llegará mi fantasía;
Alguien a quien pueda escribirle lo más hermosos versos;
Que cuando hable de ella evoque a Cortázar y hable de ciclopes;
De figuras dibujadas con mi dedo que por coincidencias llegan a su rostro.
 
En estas tristes y reales palabras me reconforto;
Y si no estás conmigo, que sea con alguien que te haga sentir viva,
Que no se limite a citas bonitas y eventos sociales,
Que no sea solo un sujeto que agrada a tu familia;
Que no sea un tipo que trate de besar solo tu boca, por tus hermosos labios;
Sino que entre en ti, que te busque y que te encuentre;
Que tome esa débil e insegura criatura que habita dentro tuyo, y la cuide;
Y con tiernas caricias la haga dormir.
 
Que no desee solo tu cuerpo, sino tu espíritu,
Y que sepa que tu rostro, que tu cabello, que tu cintura;
Son solo un portal para llegar a tu paraíso interior;
Y que soporte tu infierno, y  abra el suyo también,
Y se conecten, que sea tu hilo rojo;
Pero temo pedir que sea todo eso;
Porque corre el riesgo que lo dejes escapar,
Igual que a este perro que hoy te mira desde fuera de tu casa.
 
No quiero que me mires como alguien que te quiere, pero tu no
y que eso te llene de culpa, no necesito tu compasion;
y si el querer es un sentimiento infundado, y no pertenece a dos extraños,
sino que solo a uno, entonces es mejor buscar otros horizontes.

lunes, 11 de agosto de 2014

Recuerdo de un olvidado

Me había engañado una vez más a mí mismo, estaba tirado en un piso, de tablones de madera viejos y sucios, a lado, el olor repugnante del colchón, lleno de vómito, lleno de miseria; en yuxtaposición una prostituta de aspecto repugnante, su rostro estaba masacrado, su rostro gritaba que su vida era un continuo tormento; que noche tan extraña la que viví, mientras la luz del sol se expandía por toda la habitación revelando las partículas de basura a mi alrededor, yo empezaba a recordar, pero las náuseas me causaban un poco de molestia, hasta que mi maldito estomago ya no se pudo contener, y termine vomitando sobre mis propias piernas, el ruido levantó a la puta, sus ojeras mostraban la enorme cantidad de cocaína que había jalado. La desperté, y con una voz afónica y un tanto agónica ella me dijo que le trajera un café, pensé que en mi inmundicia desconexión de la realidad había contratado su repugnante servicio, pero no, después de esas palabras ella se volteó y continúo durmiendo, imágenes vagas pasan por mi cabeza, pero no puedo descubrir lo sucedido, ni siquiera sabía en donde estaba, el lugar era una completa mierda, así que decidí retroalimentarme desde el principio.
Me levante la mañana anterior igual que casi todas las mañanas de los últimos tres meses, con una sensación de vacío, con la sensación de que nada en la vida podría salir bien, con esa sensación de que vivía porque era demasiado cobarde como para tragar algo que me matara al instante, en lugar de eso me agradaba embriagarme con la porquería más asquerosa que vendieran en alguna pequeña tienda del centro, desde que perdí mi trabajo ya no era nadie, de hecho nunca lo fui, siempre respirando el toxico humo de esa fábrica de porquería, pero la rutina me ponía un poco ciego, y olvidaba mi patética vida, todas las mañanas, en ese mismo pequeño cuarto que emanaba olor a derrota, en los últimos tres meses me levantaba y me quedaba al borde de la cama, nada más ahí, divagando, preguntándome cuando fue que la felicidad se convirtió en un mito para mí, luego saltaba de la cama al baño, el baño sucio, asqueroso, lleno de vida, lleno de pequeños seres microscópicos llamados hongos que estaban alrededor del inodoro y el lavamanos, el espejo con manchas de aquellas gotas sucias que nunca se limpiaron, y me quedaba ahí, ahí parado, viendo cada parte de mi demacrado rostro, un rostro que ni la muerte tiene el valor de mirarme, porque si me llevara fuese un premio enorme para mi malgastada alma; esa mañana hice la misma rutina, me percate que mi cara cada vez está peor, siento que mi alma se posó  en mi rostro, de cierta forma me estoy volviendo más humano. Ya no le veía el caso ponerme a llorar, no tenía mucho sentido, mi llanto era mi botella de licor y mis lágrimas eran las bocanadas de humo que salían de mi boca cuando fumaba tabaco, o marihuana, o base, o lo que hubiera, simplemente quería morir de a poco, para que así la parca no sintiera mi llegada y al final terminara por aceptarme. Miré mi rostro e impulsivamente busqué mi delicioso “traguito”, pero me di cuenta que esa mierda ya se había acabado.
Entonces me puse las primeras ropas que encontré y salí del lugar, rogando que la dueña no me exigiera el dinero de la renta de la habitación, ella suele llegar en la mañana y se encierra en su “oficina” que se sitúa justo al lado de la salida,  pero no salió, ya no ha asomado hace tres semanas, la última vez me trato de la patada y me dijo que si no le pagaba iba a llamar a la policía para que me desaloje, justo esa misma noche llegue ebrio como era mi rutina diaria desde hace un tiempo atrás, y le dije que hiciera lo que le venga en gana, que a mí no me importa dormir afuera o adentro de un lugar, porque al final no lo siento, porque al final estoy tan vació y solo, que todo lugar es un espacio exterior, nada más con paredes malditas que me recuerdan que nunca seré libre; en fin, ella no apareció porque le despertaba demasiada lastima y se sentía un monstruo al despojarme, mi única triste cualidad era despertar la compasión de esas bestias llamadas personas, supongo que por eso pienso que me he vuelto más humano; llegué a la tienda y pedí mi dichosa botella de “punta”, el hombre que siempre me atendía era un hombre esbelto y lúcido, me daba asco verle porque sus fachas decían:  Tu nunca podrás ser así; el dinero lo saque de unas colegialas que se dirigían a tomar el bus  y yo las robe, les quite tres dólares. Luego la misma jodida rutina de un hombre solo, porque la única forma de caer en rutina es sentirte solo, es sentirte miserable, no importa lo que hagas o a que te dediques, si la rutina te pesa es porque ya te diste cuenta de tu miseria. Ahora bien, mi rutina consistía en primero dar unos sorbos a mi botellita mientras deambulaba por las calles del centro, siempre me encontraba Jorge un ser igual de desdichado que yo, un asqueroso ebrio de nariz torcida y piel morena, cabellos escasos y rizados, y tantas arrugas que ya no le cabían en la cara, es igual de hundido, era yo en otra persona, por eso nos llevábamos tan bien, el cargaba su botella y yo la mía, cuando miraba a Jorge miraba a la vida, él era la vida, siempre esbozaba una sonrisa, siempre tenía una carcajada lista, soltaba risas en esa boca llena de dientes careados y sarro, decía que la vida es para darle al goce mientras salpicaba saliva a mi rostro y yo podía percibir su asqueroso aliento a mil vidas extinguidas, pero él se sentía feliz con su ebriedad, por eso era la vida, era la felicidad en medio de la inmundicia y la tristeza, y eso para mí es la vida en este deplorable momento.

Estaba caminando con Jorge por la ciudad, y hablamos de Julio Jaramillo, y veíamos hermosos culos y les gritábamos obscenidades, perversiones, cosas tan puercas que hacíamos llorar a algunas mujeres, Jorge decía que es el precio de su belleza, quien las manda a ser tan sexuales, tan excitantes, nadie dijo que la belleza era alegría, él siempre dice que la belleza es un monstruo que es esconde tranquilo, para esperar el mínimo momento de hacer desdichadas a las personas que la anhelan o la tienen, yo siempre lo considere la sabiduría en estado etílico, como iba diciendo, caminábamos hasta que nos encontramos con otros muertos en vida, llenos de alcohol y marihuana en su sistema, y nos invitaron a un bar, de esos de mala muerte, donde solo entran borrachos, ladrones, drogadictos y putas, el bar del olvido, el bar del que nadie quiere oír, el bar de la vida oculta y la muerte exhibida, ahí nos ofrecieron más licor y empecé a perder la vida un poco, y luego no recuerdo más así lo intente, dado el caso decido acurrucarme a lado de la puta, me bebo un poco de licor que hay en esa habitación desconocida y le digo: ese café ya viene, solo tienes que cerrar los ojos.

lunes, 14 de julio de 2014

Imagino

Imagino tocando tu pelo
Imagino rosando tus labios
Imagino mil cosas,
Mi mente vuela
Se absorbe, se miente
Mira mi verdad y vuelve a engañarse.

Tengo la necesidad de ahogarme en mis palabras,
Que se queden en mí, para que vos también te quedes.
Me recuerdas tanto a la vida, me recuerdas tanto a la muerte
Y me recuerdas a la luz escondida, dentro de un oscuro pozo.

La retórica de poco sirve, si no se tiene el sentimiento
Tengo en mi mente tu imagen, tu luz y tu sombra.
La mentira y la verdad
Tengo a las dualidades escondidas ahí en un pequeño espacio,
Esperando a que tú las despiertes.

Tu inocencia y tu dulzura me enferman,
Eres una mentira construida de tal manera
Que siempre la percibo como verdad, pero
¿Qué soy yo?, no lo sé,  pero de algo estoy seguro,
Que no pertenezco a ningún lado, porque formo parte de todo.

Tú, dulce mentira, yo, asquerosa verdad
Yo, asquerosa verdad que pocos quieren ver,
Tú, dulce mentira que oculta a la melancolía,
La oculta en una pequeña botella, le pone llave
Y con una tierna voz le dice, espera a que el infinito se acabe,
Entonces ahí tú llegaras a ser agradable.

Me encuentro en un frio tormento
Queriendo ser otro, y lo ilógico me invade
Y lo absurdo es mi amante, y lo estúpido es mi amigo
Y lo cruel mi gran verdad, y la lluvia mi consuelo
Y los libros mis verdugos que me llevan;
Directo a la muerte.