martes, 4 de febrero de 2014

Antonio, la madre y el viejo

   Es viernes y Antonio ya ha decidido que hoy se levantaría para lavar esos zapatos sucios, y que su madre calificaba de "inmundos".-Pero ruca, esos zapatos estan bien, son cómodos al caminar, y no apestan-, dice Antonio en tono molesto.-No seas vago y lava esos zapatos-. Reclama enfurecida la madre. Entonces procedería a lavar esos zapatos gastados y sucios, no tienen mal olor, pero lucen mal, es lo triste. 
Tengo que fregar bien, es increíble cómo desperdicio mi tiempo, preferiría estar viendo televisión o escuchando música, mis audífonos se dañaron, y ese inútil reproductor ya ni sirve, guardaba unas canciones de nirvana, Something in the way, que buena canción, dicen que es algo triste, me relaja, pendejos, siempre piensan que todo debe ser alegría.

 Mientras Antonio cepillaba con fuerza su zapato, un viejo apareció detrás del cenceño hombresito. -¡Ah!,¿Quién eres?-. Preguntó el muchacho un poco exasperado.-Tranquilo, soy un visitante, tú no te incomodes, busco a tu padre,¿Está en casa?-,-No, no está, ha salido de viaje, muy posible que llegue hasta el lunes-, respondió Antonio.-No te preocupes, yo voy a leer este periódico mientras espero que vuelva-. comunicó el viejo. -Le dije que llega el lunes, vuelva cuando él esté aquí-. Contestó un poco furioso. -No te preocupes, ni me sentirás aquí, te doy mi palabra. Antonio empezó a sentir un fuerte escalofrío en su cuerpo.-Mamá-. Gritó,-Mamá, necesito que vengas-,-Tu madre salió a comprar un poco de golosinas para mí visita, ella sabe que estoy aquí-.
-Entonces ¿se quedará a dormir?.Preguntó el joven.
-No para nada, ya estoy viejo, no necesito dormir, yo casi siempre estoy despierto, pero no estés afligido, me desagrada cuando la gente se pone así; yo estoy aquí, no te molestaré, espero a tu padre, ningún objetivo más, no quería incomodarte pero en cierta parte debe ser mi deber. Continuó hablando el viejo.
-Sabes, muchas personas que yo visito me tienen aprecio, otras no, pero soy un jubilado con un sueldo miserable y suficiente para vivir, sin anhelos, no tengo hijos, ni un amor estable, siempre pensé que la soledad era mi gran compañía, pero no te voy a negar que disfruto visitar a personas, regularmente los visito de sorpresa, es mejor sabes, hay un gran sentimiento cuando hago eso, se sienten de cierta forma aliviados, pero soy un visitante fugaz, cuando me quedo mucho tiempo se empiezan a aburrir de mí, supongo porque hablo demasiado y  por eso los incómodo; pero te vuelvo a decir, no me vas a sentir. 
   
Intriga, ¿Qué hace este viejo aquí?, nunca lo había visto, espero que mi madre regrese pronto de cualquier lado que haya ido.

*Cof,cof*, el viejo tosía, una tos áspera y seca e intolerante, de esas que retumban en el lugar que se propaguen, de esas que suenan a ríos casi secos, al crispar, al olvido. El viejo estaba ahí, tranquilo, leía su periódico, gustaba más en leer la sección de deportes. El viejo comenzó a decir. - Estos jugadores ya no son cómo los de antes, hoy es pura publicidad, puro novelería, puro marketing, triste se ha vuelto ahora este negocio, incluyendo esos fanáticos; me repugnan, aunque siempre lo han hecho, pero sabes me repugnan más los religiosos, lo sé, soy intolerante, ¿Y quién mierda no lo es?, si te encuentras a un blanco, repugna al indio, al negro. Si te encuentras a un consumido trabajador repugna al vago; hablas con el vago repugna al sistema y sus pequeños esclavos, pero sabes lo que más me repugna, a la gente que desprecia sin saber el por qué, sólo sus antepasados lo han dicho; debes de repudiar al negro, al pobre, al débil. Antonio se puso un poco intrigado, a medida que hablaba le viejo el ya no sentía una incomodidad, incluso se identificaba un poco con él.

La madre llegó, una fundita con una libra de pollo, quería hacer un buen seco, a Antonio le encantaba, la especialidad.

Antonio ya llegué; dijo en voz alta para que su hijo saliera a localizarla; su casa era de esas se podría decir, término medio, medio grande, medio pequeña, medio bonita, medio fea. Vivían en el centro de la ciudad, habitaban el segundo piso, el primero era arrendado por comercios de mala muerte, así es, su barrio era "medio peligroso" pero conocía a la mayoría de maleantes, aunque su madre no permitía que se juntara con esos "delincuentes", cómo ella los llamaba de la forma más despectiva que su intolerancia pudiera así mencionar, algunos no lo eran, sólo eran poco agraciados, piel color oscura, mejillas coloradas, ojos achinados y de un color negro, pelos duros, cómo la escoba, así decía ella, eran los longos del barrio. Cómo Antonio, un muchacho medio blanco, medio fino, medio guapo; se iba a poder llevar con esos "longos delincuentes".
  
 Ella gritó desde el pasillo que producía un enrome eco, ya era noche y los focos de barra incandescentes de color blanco se encendían, con una fracción de segundo de oscuridad, y así pasaba titilando toda la noche, con ese sonido característico de los viejos focos, para ir al segundo piso se debía cruzar todo el pasillo hasta llegar a las escaleras, la madre iba con la cabeza agachada, cómo quien subía presurosa pues le temía a la oscuridad y ese pasillo tenía un cierto olor a muerte, tal vez debía ser la cañería ya bastante desgastada, porque pues bueno, su casa era "medio vieja". Cruzó la barrera del tercer foco y justo a la subida, en el tercer escalón, asomaba el viejo, -señora, buenas noches, un gusto verle, me llamo Don Ignacio Lorca, pero me agrada que me digan Don Lorca, no piense que pretendo ser pomposo, es sólo que no me gusta mi nombre, mi madre me lo puso por San Ignacio de Loyola, santo patrono de los jesuitas, pero yo con la religión no me llevo para nada bien, usted comprenderá, un viejo solitario, es solitario y punto, no tengo amigos imaginarios, a mis camaradas los debo de percibir, sentir, y los curas esos le robaban a mi madre con las limosnas que le pedían, y sí, a mi viejita bella le embarazó uno de esos sacerdotes descarados, luego cuando fue a reclamarle el hijo, dijo que si le decía a alguien, diosito le iba a castigar por ofender a uno de sus elegidos, curas arrogantes, son los bufones, los siervos de el diablo, no me pregunté que cómo me atrevo a decir eso, a veces la lengua se me suelta, y digo lo que pienso, así soy, me he ganado muchos enemigos.

La madre de Antonio no había dicho nada, sólo se quedó ahí paralizada ,un silencio tremendo, sólo el sonido molesto de los focos, y la madre decidió hablar. -¿A quién busca?, ¿cómo entró?, voy a llamar a la policía-. titubeaba de una manera increíble, las palabras le quedaban atoradas en la mente, sus demonios la golpeaban terrible en el pecho, su temperatura se elevaba, dejó caer la libra de pollo. 

El viejo empezó a reír de forma muy escandalosa, era esa risa de viejo maligno, un silbido en su garganta y luego empezaban las carcajadas siniestras;  Don Lorca procedió a hablar.-Señora, no se asusté, su hijo, Antonio me ha dejado pasar, es un chico muy afable, me simpatiza mucho; ya me ha informado que su marido no llegará hasta el día lunes, entonces lo aguardaré, se ve afligida, desesperada, no es por dármelas de viejo sabio, pero yo tengo todas las respuestas aquí-.Continuó hablando el viejo, -La razón de mi visita es porque su marido me debe algún dinerito, bueno no a mí, si no a mi jefe, aunque bueno soy jubilado, pero pues trabajo para mi hijo, y ya le repito que me debe un dinero, entonces vine a cobrarle; y esperaré aquí, hasta que llegue, de hecho siempre que hay deudores, los aguardo hasta que me paguen.

La madre aún titubeando dijo:-Está bien, quédese, mi marido me informó de su llegada, así que esperemos aquí hasta el lunes. 

Sábado: El viejo en el tercer escalón, leyendo ahora un libro, fumando un cigarrillo, aguarda tranquilo. La madre cocina, llorando. Antonio también llora, no sabe por que, pero le embarga un sentimiento de profunda melancolía.

Esa sensación que tengo, es de miedo, de profundo miedo, pero me asusta el hecho de que lo he asimilado con total normalidad, ¿Por qué?, sólo quiero que llegue mi padre para que ese viejo se vaya, no se ha movido de ese tercer escalón desde ayer en la noche, no sé ni dónde durmió, sólo quiero que se vaya, no me incomoda su presencia pero deseo que se marche, que nos deje en paz a mi madre y a mí, en que negocios turbios andará mi padre cómo para que le deba dinero a ese viejo.

Domingo: Silencio total, mismo escenario.

Lunes en la la mañana, el padre abre la puerta, llegó de su viaje, el primero en recibirle es el viejo,
-Hola Marcos.
-Hola.
-¿Me esperabas?
-Pues, sí.
-¿Por qué no le has dicho a Antonio?
-No lo iba a entender.
-Mal, muy mal, si lo iba a hacer, no debiste cuestionarlo.
-Es hora de la paga.
-Claro, espera me despido de mi familia.
-No, no lo harás.

Y así se fue el padre de Antonio, Don Lorca tenía la mano en su hombro, y cerraron la puerta, se fueron, nunca lo volvió a ver, ahora Don Lorca lo visita todos los días con una mirada benigna, y entonces Antonio le pregunta: ¿Cuándo?, cuando me pague tu madre, pero no te preocupes, ten por seguro que te visitaré todos los días que te quedan por ser.


martes, 7 de enero de 2014

Para un amante escondido

Ya es media noche, el dolor no se ha ido;
constante permanece arraigado en mi mente,
pensamiento tras pensamiento volando, huye lejos,
a donde Baco te espera ansioso.

Huyes de mí, yo huyo de ti,
encontrándonos en la ausencia,
diciéndonos mutuamente, sumerge las rosas en agua limpia
durando dos horas la vida, durando dos siglos la muerte.

Ahora las ideas reducidas
concentradas en una palabra, confusión,
eso es lo que siento cada instante
carente de brújula mi vida.

Espero no rodar por las hierbas,
espero no beber de los ríos,
espero no asfixiarme con el turbio polvo de la carretera,
y si sucede eso, espero que estés ahí.

Me encuentro en el borde del precipicio,
ansioso por dejarme caer,
la sensación de volar será única,
pero no te preocupes; sé que estoy cayendo.

Ahora una moneda, un cigarrillo, una banqueta
serán suficientes para recordarte
para viajar hasta a ti en una húmeda acera
y llegar al infierno con Satanás cómo niñera.

Ahora susurraré al día y gritaré a la noche,
y mi voz te tocará de manera hosca
y mi mano arañará el suelo
y reiré de mi dicha, no de estar vivo, no de estar muerto.

Eterna soledad, ven hacerme compañía
eres la única que me entiende en mis momento de agonía,
ahora seremos tú y yo por un largo tiempo,
te serviré una copa, adentro está frío,
pero se agotó la leña y sólo quedo yo.

Esperaré la canción negra y triste,
que me invoque a tu recuerdo
a tu olor
al ave que roba las frutillas,
no debí dejarle alpiste,
al final siempre huye y me deja inquieto.

Siempre me pregunto dónde está la cascada,
para lanzar la piedra que prometí no sería mía,
iré a buscarlo en su tiempo
por ahora; estaré despierto toda la noche.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Dolor

Un día más me entierro,
en el dolor
dolor agonizante y egoísta
que nunca nadie tendrá,
porque el dolor sólo está dentro mío
y mientras eso pensaré en ti,
hasta que un león devore mi cabeza.

Sumergido en el dolor,
esperaré un huracán,
es mi única esperanza,
 no tengo lógica, sólo egoísta dolor en mi interior.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Relato ficiticio corto para deprimidos

Bueno, yo aquí otra vez, bebiendo, el licor recorre la garganta de forma dulce y fría, es de madrugada y estoy en el carro de un amigo, consumimos algunos cigarrillos mientras conversamos, el licor frío más el humo de nicotina me tiene la garganta hecha añicos, estoy bastante triste, no sé la razón exacta, eso me deprime más, la música suena en el fondo de las voces, creo que suena Something in the way de nirvana, es la canción perfecta para tomar. La canción seguía sonando y yo me sentía más embriagado, poco a poco el oído se me empezaba a amortiguar, -Sírvete otra bro, me decía mi compañero de bebida, no pensé dos veces antes de aceptarlo, quería entrar en la sensación de ebriedad en dónde ya no sientes tu rostro, no escuchas bien, sientes que el momento es aquí y ahora, y no hay nada más que decir.

Pasaron las canciones, los cigarros, las conversaciones, y ya me era más difícil hablar con claridad; me pongo a pensar que las mejores conversaciones se dan cuando hay licor en tu sistema, pero debe ser una cantidad exacta, lo suficiente cómo para que no tengas miedo de hablar y también para que no digas cosas de las que te arrepentirás al siguiente día, mi compañero de bebida es el mejor que hay, deberían darle un premio, porque un buen bebedor sabe que no sólo es cuestión de ingerir licor a lado de un baboso que simplemente quiere estar bruto porque es fin de semana, ¡no!, hay que tomarlo en un sentido más sagrado, en un sentido donde viajas a un estado de libertad mental, pero en ese viaje se necesita buena compañía, eso me ha enseñado la experiencia escasa que tengo , por eso cuando sólo tengo ganas de embrutecerme con cualquiera lo único que hago es beber, y no gesticular ni un vocablo, ni letra, ni ruido, así consiste el procedimiento.

Ya estaba muy borracho, tenía que ir a casa, decidí ir caminando, ahora que lo pienso es un gran error, las cuadras se iban consumiendo a mis espaladas, yo movía el piso con mis pies, el mundo se tambaleaba vacilante, y yo ahí, en medio de esa guerra de los mundos, las paredes comenzaban a derretirse a mi paso, y yo me sentía cada vez más sólo, un cancerbero mostraba sus dientes en mi cabeza, manejaba mi cuerpo con dificultad, de repente las paredes ya no se derretían, porque ya no estaban ahí, todo era un extenso piso de adoquines que empezaron a romperse delante mío, y así fue, caí al vació oscuro y antimaterial, y hoy desperté a lado de un muerto, ese muerto era yo.

jueves, 17 de octubre de 2013

Grieta

Caminar en una lluvia torrencial
con aceras vacías
con el silencio más hermoso
el silencio de la lluvia, de gotas que se desvanecen
agua que corre besando el pavimento
agua que corre besando mi rostro
dándome una sutil caricia,
un sutil beso.


Caminar por la soledad
¿Por qué me agrada?
¿Por qué temer al ruido?
me pregunto a mí mismo, y yo me respondo;
porque dentro de mí hay ruido, mucho ruido
me aprieta un poco los zapatos
tengo frío, pero me siento bien,
la soledad me sienta bien.

El ruido dentro mío me atormenta un poco
quiero por un instante callarlo,
entonces recurro a la soledad
que inquieto y bello es esto.

En la soledad me pregunto, ¿Qué es bello?
no hay definición concreta
los demonios empiezan a tararear, entonces mejor los callo;
buscando a mi perro que se perdió
espero que cuando lo encuentre aún siga feliz de verme,
de ver mi pequeño y ridículo infierno,
mis patéticos dolores,
sé que estará feliz, porque es leal y,
alguien leal nunca deja de serlo.

Ahora me alojaré en la pequeña grieta en la que vivo
si me necesitas ven a buscarme,
no cabe duda que estaré para ti.




lunes, 30 de septiembre de 2013

Cuento corto:Ceguera momentánea

¡No puedo ver nada!, dice el joven triste, va sintiendo su caminar, pero no ve nada, una gran oscuridad, envuelta de una ligera luz, que sólo causa confusión, miedo, angustia. -Debí haber tomado un taxi. Piensa el joven, pero ya es tarde, ha iniciado el recorrido y no hay vuelta atrás, varios fantasmas lo acechan por la espalda, no lo atacan, pero no puede mirarlos, ni voltear, ni gritar, ni retroceder; podría correr hacia adelante pero está muy oscuro. El pánico le está envolviendo suavemente las piernas.
Un diablo adelante de él aparece de súbito, se paraliza, su cuerpo se ha desconectado, su mente está despierta, quiere salir, quiere correr, quiere cerrar los ojos, pero si los cierra los monstruos de su cabeza lo atacarán, ¿Qué hacer?
No hay ángeles, solo demonios, todos ellos rodeándolo, respirando escabrosamente sobre su cuerpo, el puede sentir el aire caliente recorrer su erizada piel, un aire áspero, un aire que se está calentado más y lo empieza a quemar. Su mente golpea su cabeza intentando escapar, todo es silencio, el único sonido es el del río que está a su lado, ese ritmo suave y armonioso,eso le tranquiliza, pero aún sigue desconectado.
Están los demonios a un paso, sólo debe correr, pero teme, teme tropezar, teme fracasar, teme morir, eso es a lo que más teme.
Un demonio le empieza a cortar la capa externa de la piel, mil llantos comienzan a brotar de él, esparciendo de ruido toda la oscuridad, debe cerrar los ojos y correr, pero teme; le teme a no ver nada, le teme a la muerte; su mente desesperada empieza a cuartear las paredes de su cabeza. el dolor es intenso, pero el no se mueve, empieza a escuchar el caminar de la muerte, sigue inmóvil, porque teme, su temor le acaricia el cuello con sus tétricas manos, manos pálidas y podridas, de un hedor horrible , sin embargo no se mueve, porque teme, llantos esparcidos, cabeza destrozada. dolor agonizante, pesadilla inquietante; solo el río y una ligera luz viéndolo morir, no se mueve, ni un músculo, ya ni el viento aparece para agitar su pelo, solo temor, debe huir de él, pero teme, los demonios lo destrozan de una manera salvaje, pero el no se mueve, porque tiene miedo, miedo de lo que le está pasando.
Su cabeza se destroza; la mente vuela, y llega hasta el río donde fluye, ya no hay nada que temer, porque el joven triste ya no está vivo.

sábado, 27 de abril de 2013

Permanecer intacta

¿Aún estas ahí?.
Sí.
¿Por qué?
No permites que salga.
¡Es tu culpa!.
¿Por qué?
Por ser tú.
¿Por ser yo?
¡Sí!.
Pero,¿Por qué?
No te atrevas a que argumente, te podrías arrepentir.
¿Debería?
¡Claro que si!, tus oídos, tu mente, tu imaginación, tu espíritu se arrepentirían.
¿De qué?
De escuchar por la eternidad mis argumentos, que aunque ilógicos para mí poseen cordura.
¡Quiero escucharlo!
¿Estás segura?
La verdad no, pero mi imaginación desea ser estimulada, para calmar la ansiedad de mi alma.
Está bien, pero lo resumiré de la manera más abyecta posible, para  así no despertar a mi corazón.
Si ese es tu deseo.
De eso estoy seguro, no quiero que tu alma caiga en un coma de imaginación infinito, si hago de manera explicita gritar a mi alma.
Adelante.


Espera un momento, mi habitación está aún muy aturdida,
las ideas, los conceptos, los pensamientos están muy desordenados,
tendré que colocarlos de una manera prudente para así expresar en parte la apología,
pero hay un problema, olvidé el pensamiento de amor, creo que lo dejé en el cuarto de ilusiones olvidadas, pero no sé en que lugar habré dejado la maldita llave, esa es pieza fundamental para empezar.-¿Dónde crees que se encuentre la llave?.-En eso estoy pero no llega a mi memoria......espera ya lo recuerdo, la llave del cuarto de ilusiones olvidadas, que permite abrir el cuarto de amor, es tu sonrisa, ahora por favor si me podrías entregar la llave.-Está bien, aquí tienes.
Gracias era indispensable este elemento para poder empezar, tambíen la llave que abre el cuarto del amor es muy importante, mmmm......aguarda, necesito encontrar otra pieza fundamental para armar mi apología, bueno, en realidad cada pieza es necesaria, buscaré debajo de la cama,¡ahí está!, hermosos ojos, ¿Dónde se habían metido?, si no era por esa radiante mirada jamás los habría encontrado,ahora debe haber total silencio, porque ésta pieza no se la encuentra con la vista, sino con el oído, pero hay que hacer total silencio, es demasiado sútil, pero si lo alcanzas a oír, podras darte cuenta,¡escucho una melodía hermosa!, ahí estas dulce voz, traviesa, ¿Por qué te escondes tanto?, pero bueno al fin te encontré, no sabes lo indispensable que eres. Bueno ya me faltan una pocas piezas, pero tendrás que disculparme, todo está muy desordenado, no soy muy bueno ordenando como verás, todos mis pensamientos están desparramados, unos sobre otros,  aglutinados, pero afortunadamente, las piezas que busco ahora no son muy difíciles de encontrar debido a su gran tamaño, es tan difícil ignorarlos, en estos momentos casi ocupa el todo de mi habitacíon, me tropiezó siempre con ellos sin querer, estoy caminando buscando otras cosas, y ¡PUF! magicamente aparecen de la nada, y me doy dolorosos golpes, suele durar días el dolor, pero con un poco de reposo y con un buen ungüento de Amores Pasajeros del Dr.Efímero suele aliviar el dolor,pero nunca del todo,como ya dije son muy grandes y ocupan demasiado espacio. ¡Oh, mira!, con mi olfato que no es muy agudo he podido detectar tu deliciosa aroma, aunque ya el olor rondaba todo el cuarto, siempre que sueño con él, tengo dulces quimeras. Aquí está el resto, tu piel, tu cabello, tus cejas, tus orejas, tu silueta, tus mejillas, y bueno aquí están tus vestidos, aunque estos últimos no son muy necesarios, ahora espera los ordenó todos, con un poco de cronología, tú sabes, es primordial para armarlo todo.

-¿Ya terminaste?.

-Paciencia

-No tengo mucha.

-Pues yo si, y es mucha, excesiva diría yo. En todo caso, ya terminé, ahora solo tengo que describirla. Tardaré una eternidad.

-Pero tu dijiste que lo harías de la manera menos larga y hermosa.

-Y así lo haré. Caso contrario tardaría no una sino dos eternidades.

-Dijiste que sería una.

-Pues miento todo el tiempo, de esa manera te engaño a vos y a mi tambíen, para que no me consuma la pena, tu sabes, del dolor, del olvido, de la cruel y cruda realidad de vos.

-¿Es necesario escucharlo?.

-¿Quién dijo que lo diría hablando?.

-¿Entonces cómo lo harás?

-Muy simple, con la mirada.